Reinado interrumpido

Hoy terminé de ver la primera y única temporada de Kings, serie dramática que fue anunciada a principios del año 2009 como el nuevo buque insignia de la NBC, una cadena por otra parte, de capa caída tanto en drama (ninguna de sus apuestas fue capaz de llenar el enorme vacío que había dejado la mejor serie de todos los tiempos) como en comedia (larga vida a la sitcom de todas las sitcom: Friends).

Con toda la campaña que se montó a su alrededor las expectativas eran muy altas y quizás difíciles de cumplir. La NBC estaba decidida a crear un mundo paralelo (al más puro estilo Battlestar Galactica) y traer a la actualidad (o a un futuro hipotético) el mito bíblico de David contra Goliat. Y el resultado fue dispar. Desde el primer capítulo doble, la serie registró una audiencia paupérrima para una superproducción del tamaño de Kings: ambientación exquisita, fastuosos decorados, trabajados efectos… De ahí que la serie fuera cancelada tras su primera temporada de 13 capítulos, y que esto provocara que a los miles de fans (entre los que me incluyo) nos dejaran con la historia a medias. Y lo digo muy alto y claro para que nadie se lleve a engaño: Kings es una historia sin final. Necesitaríamos por lo menos de otra temporada más para dar cabida a todos los acontecimientos bíblicos que quedaron por narrar en esta primera temporada y que llevaron al hombre-mito David a convertirse en rey de Israel (aquí Gilboa).

El resultado que produce todo esto es frustración y tristeza por no saber que será del corrupto rey Silas, el atormentado príncipe Jack, la inocente princesa Michelle o el exiliado David Shepherd. Aunque realmente sí que lo sabemos, porque todo está escrito en la Biblia. De ahí que me indigne que hayan dejado la historia a medias. Algo que por otra parte empieza a caracterizar a la NBC, que ya hizo lo mismo con Studio 60, eso sí, en aquel caso se dignaron a darle un final a la historia, aunque esta supiera a poco.

En cuanto a lo visto, estamos ante una obra de una ambición inabarcable, que en sus peores momentos se parece a Dirty Sexy Money y en sus mejores a Battlestar Galactica, que se mueve constantemente entre la grandilocuencia pedante y la inteligencia narrativa, que puedes llegar a amar y a odiar en el mismo capítulo, y que no es capaz cuando entra en el arcilloso mundo de la política de removerte por dentro como si lo hacen El Ala Oeste, Studio 60 o Battlestar Galactica, pero que aún así es capaz de enancharte capítulo a capítulo, por medio de una narración elegante y con garra y con una galería de personajes que van desde lo genial (Silas, Jack) a lo corriente (David, William y el personaje que le montan a McCaully Culkin).

En definitiva, Kings tiene muchos errores, sobre todo procedentes de la pedantería de sus responsables así como de su resbaladizo discurso político-religioso, y no es capaz de ahondar en algunos temas, empleándolos de forma maniquea (la religión y la política otra vez pero también la sexualidad o el nacionalismo), pero  es tan sumamente divertida, ágil y sexy (sí, definitivamente lo es) que es una pena que su existencia se califique con un “coitus interruptus”.

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2 respuestas a Reinado interrumpido

  1. C.J. dijo:

    Silas? De qué me suena este nombre…?

    :)

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