Problemas van, problemas vienen

Me gusta tener la intención de emborracharme a estas alturas de la partida. Me gusta que alguien me acompañe en mi desenfrenado viaje hacia la perdición. No me gusta que me juzguen en serio. Hace tiempo que dejé de hacerlo. Si estoy de vuelta de todo, ¿por qué el resto tiene que juzgar si lo que hago está bien o mal?. Sé quién soy y adonde no me dirijo. De que pie cojeo. Llego a casa y me encuentro con problemas nuevos, me siento mal, impotente, te echo de menos, porque desde hace 3 años eres la calma que apacigua mis tormentas, me desangro un poco sabiendo que estás mal. Me gustaría ser médico. Tengo su ego y su amor por la pleitesía constante pero carezco de sus ágiles manos y de su inmensa capacidad memorística. Estoy aquí, como ves sigo siendo tan trágico como siempre. Hay cosas que nunca cambian. Estoy hecho para paniquearme a mí mismo a estas horas de la noche con estas birras de más.

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