La casa del sol naciente

¿Y ahora qué? Sé que hay vino en la nevera. Vino por llamarlo de alguna forma. Eso es pura química diría mi padre (1988-2010, p. todas). Hay una bolsa de doritos vacía tirada en el suelo. Ahora mismo no me importa no entrar en el traje, aunque seguramente mañana lo haga.

Escucho música sin parar, variada tanto en procedencia, como en género, como en estilo. Tengo sueño pero no ganas de dormir. De desperdiciar unas cuantas horas de las pocas que tenemos de vida los seres humanos. Calcularlas me ha resultado espeluznante.

No estaría mal echar un polvo aquí y ahora (realmente casi nunca lo estaría), con Josiah zumbando en mi oído derecho. No sería la primera vez. Quizás resultara impúdico. La casa del sol naciente. He estado leyendo Aullido, siempre me ha impresionado la caótica mente de Allen Ginsberg y más desde En la carretera, ese triste, melancólico, inocente y desarraigado relato de una generación que ya por aquel entonces pensaba que iba a la deriva. ¿Y ahora qué? ¿Qué será de nosotros tantos años después?

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