Los vaivenes

Que Zapatero es un cadáver político es un hecho, o por lo menos para mí lo es. Pero que este muerto está muy vivo también me parece cierto viendo lo que estoy viendo, coletezos demagógicos incluídos. En la mayoría de las cosas no tiene razón. Miente, se equivoca o tira balones fuera. Pero hay cosas que son ciertas. Pero ni siquiera eso es mérito suyo. Es mérito de las maldades de sus rivales. Si el Presidente del Gobierno tuviera conciencia de país y fuera quién de mirar más allá de su ego, haría lo siguiente. Esperaría a que el crecimiento económico fuera estable, presentaría su dimisión y apoyaría a un candidato a ocupar su cargo capaz de ejercerlo sin dar vaivenes de izquierda a derecha, contradiciéndose a sí mismo y a los demás. Quizás Rubalcaba, quizás Chacón. Sino lo hace nos depararán años oscuros. Años de desmantelamiento total del Estado del Bienestar. Privatización creciente de la sanidad y la educación. Y del resto de servicios públicos. Sólo hay que ver lo que está pasando aquí, con este Gobierno de pandereteiros.

Hemos llegado aquí, porque el Presidente del Gobierno tiene un problema. Bueno, muchos problemas. Pero el primordial es su endiosamiento, su necesidad biológica de acumular todo el poder terrenalmente posible. El bambi de hierro que ahora quiere convertirse en Churchill. Sangre, sudor y lágrimas. No me traiga problemas, tráigame soluciones que los problemas ya vienen solos. Y demás citas históricas pertinentes. El poder no lo cambió. Siempre fue así. Pero la crisis económica lo ha agudizado todo. Ha tenido que pasar del guante blanco al puño de hierro, y el cambio no le ha sentado bien. Leyes anunciadas que se paralizan. Cambios continuos en el BOE, falacias, cortinas de humo, globos sonda, desmentidos, contradicciones. El Presidente del Gobierno es culpable de grandes crímenes políticos. Por ello debería dimitir, pero no convocar elecciones, porque lo que hay más allá da mucho miedo. No hay criminales políticos, hay auténticos genocidas de la política. Iguales o peores que él mismo. No, el pueblo no confía, ni en el Presidente ni en el líder de la oposición. Si me queréis irse. Por el bien de todos.

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