El lobo enseña la pata, el zorro el cuerpo entero

El domingo se publicó en El País una entrevista con el diputado popular por Madrid Mariano Rajoy, y que en dos años posiblemente sea elegido Presidente del Gobierno. Tras media legislatura manteniendo silencio sobre todo: corrupción, plan propio para salir de la crisis… el señor Rajoy abrió la boca y confirmó lo que muchos esperábamos, como los cylon de Battlestar Galactica, Rajoy también tiene un plan, un plan nada secreto al contrario de lo manifestado por el nuevo Vicepresidente todopoderoso, omnipresente y que incluso se rumorea que es capaz de multiplicar los panes y los peces y resucitar a los muertos, Alfredo Pérez Rubalcaba. Y su plan se resume en una frase: desmantelar lo poco que nos queda del Estado del Bienestar. Privatizar, privatizar, privatizar. Esa es la solución que tiene toda la derecha mundial para cualquier problema humano. Menos estado y más individuo (rico, a poder ser). La educación y la sanidad para los que se la puedan pagar, faltaría menos. Claro que esto no se va a hacer de la noche a la mañana. Primero se cederá la gestión de los servicios públicos a la iniciativa privada. Con todo lo hueco que suena esta frase. El resultado será similar al que ya se ha producido en otros servicios que funcionan de esta forma: basuras, agua… ¿Alguien cree que los dueños de Aquagest o Delfín y Espina o cómo se llame la mafia local no son una panda de incompetentes enriquecidos con el erario público? ¿No es esta nueva iniciativa otra forma de fomentar la corrupción al favorecer a nuevas empresas que se beneficiarán de contratos millonarios? ¿No es mejor tener profesores y médicos funcionarios que han conseguido su puesto por oposición que profesores y médicos enchufados que intentarán ahorrar lo máximo posible a la hora de realizar pruebas para que el beneficio sea mayor?

Tras esta primera fase de semi-privatización, que puede durar décadas o solamente años, se procederá a la privatización total, como se hizo anteriormente con empresas públicas como Telefónica. El problema es que aquí prácticamente no existirá la competencia, y que obviamente estaremos atados a seguros de salud (si es que los podemos pagar), que no cubrirán todas las operaciones o pruebas que necesitemos. Eso sí, la atención será más rápida y eficaz. Por fin, tras un siglo intentándolo, habremos vendido, parafraseando a Iván Ferreiro, Europa a los americanos.

Eso fue el domingo. El martes los republicanos recuperaron la Cámara de Representantes, y se llevaron un golpe de realidad en el Senado, dónde Marco Rubio y Randy Paul arrasaron pero los protegidos de Sarah Palin, Christine O’Donnell (Delaware), Sharron Angle (Nevada) y Joe Miller (su Alaska) fueron severamente derrotados, sobre todo en el caso de O’Donnell que perdió por 16 puntos. Aún así, todo el mundo vende una victoria aplastante del Tea Party. En el fondo podemos decir que ha conseguido una victoria mediática, y ha colocado claramente a su líder, la ex – gobernadora Palin, como la mejor posicionada para ser la candidata republicana a la Presidencia en 2012. Los republicanos también tienen un plan: reducir el déficit y reducir los impuestos. ¿Eso es inviable? Sí, claro que lo es, pero ¿a quién le importa? En el territorio de la demagogia, la realidad económica no tiene cabida. Además claro está, buscan dinamitar la reforma sanitaria de Obama. Las bases del Tea Party también tienen un plan. Recuperar América para los americanos. Es decir, hombre y mujeres, blancos, heterosexuales, ultra religiosos y profundamente temerosos de Dios y del Diablo. Ellos trabajan en fábricas y comercios de pequeñas ciudades y pueblos. Ellas son unas súper mamás que temen que sus hijos crezcan rodeados de negros, musulmanes, invertidos, perros que echan fuego por la boca, gatos con diez colas puntiagudas, latinos (aunque hay algún latino en este movimiento, generalmente ultra católicos obsesionados con Fidel), y malvados liberales que les quieren robar sus impuestos para financiar abortos a mansalva y matrimonios gays presididos por cruces ardiendo.

Las cartas están sobre la mesa, hay partida.

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