Fuera de temporada. The Walking Dead (S01)

The Walking Dead, el mayor éxito de crítica y público de lo que va de temporada. The Walking Dead, el nuevo gran fenómeno fan de la era post-Lost. The Walking Dead, la cuarta serie de AMC, y el mayor éxito de audiencia de su historia. The Walking Dead, el regreso por todo lo alto al panorama audiovisual del reputado director Frank Darabont (Cadena perpetua, La milla verde). The Walking Dead, la historia sobre zombies y el fin del mundo tal y como lo conocemos definitiva. The Walking Dead, una explosión de entusiasmo no del todo justificado.

Voy a ser duro con esta serie, no porque no me haya gustado, porque sí lo ha hecho, sino porque todo el mundo es bastante benélovo con ella, y porque este prólogo (a una temporada de 6 episodios realizada para tantear al mercado, sólo se le puede llamar de esta forma) empezó siendo enorme y acabó siendo simplemente bueno.

Todo lo mejor que nos ha mostrado la serie de Darabont, está resumido y embotellado en aquel maravilloso piloto que él mismo dirigió. Toda la grandeza visual y emocional. Todo el misterio y el miedo a vivir en un mundo post-apocalíptico, no sólo por la imposibilidad de la vuelta a la normalidad, y la complejidad de la supervivencia, sino sobre todo, y aunque sólo se vislumbre en el fondo, por el temor a perder la condición de ser humanos, nuestra infravalorada humanidad.

Pero después del piloto la serie no evolucionó como yo esperaba, y se enmarañó en tramas que implicaban la involución de la historia, y nos tendió a los espectadores una serie de trampas que terminaron por llevarnos a ninguna parte, véase el último capítulo. Lo cual no quiere decir, repito, que la serie no esté bien, la serie es muy buena y por eso le pido más de lo que me ha dado, porque los problemas detectados tienen remedio, salvo quizás un reparto de segunda división, con un Andrew Lincoln (Rick Grimes) muy bien (en todos los sentidos) pero con una comparsa que hasta ahora ha volado bajo, muy bajo, salvo su amigo (Shane Walsh, Jon Bernthal), uno de los personajes más enriquecidos y enriquecedores de esta historia de zombies, destacando sobre todo su mujer, (mal) interpretada por Srah Wayne Callies (la mozuela de Wentworth Miller en Prison Break), a la que no entendemos ni queremos entender. En definitiva, The Walking Dead es una serie divertida, con una materia prima excelente, cargada de misterio, dolor, melancolía y tensión. Huele a fatalidad, sangre, sudor y lágrimas, y puede a llegar a ser un producto realmente asfixiante. Aún no lo es, pero lo será, porque todo el mundo que ha leído las novelas gráficas que adapta, dice que el tomo que recrean estos seis capítulos es el más flojo y superficial. La cosa se va a poner mejor. Pena que tendremos que esperar hasta el otoño que viene. Un 8.

El capítulo: Days gone bye (1×01).
Lo mejor: Que es realmente entretenida, y está muy bien hecha.
Lo peor: Que aún carburó a medio gas.
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