Emmysalternative. Actriz en drama

Este año el nivel de series, sobre todo en cuanto a los dramas, ha sido muy bueno. Eso se nota en todas las categorías, pero de todas ellas, me quedo con esta, porque me vienen a la cabeza hasta 10 actrices a las que le daría el Emmy este año, aunque los señores de la Academia desvirtuaran el nivel de la categoría metiendo a Kathy Bates por ser Kathy Bates y a Mariska Hargitay porque es un elemento más del decorado de la gala. No están todas las que son, lo siento por Melissa Leo (Treme), Mireille Enos (The Killing), Lena Headey (Game of Thrones), Jennifer Beals (The Chicago Code) y mis ojitos derechos Lauren Graham (Parenthood) y Sally Field (Brothers & Sisters), pero sólo hay sitio para seis.

6. Katey Sagal por Sons of Anarchy (FX)

Katey Sagal (la madre de Matrimonio con hijos, ni más ni menos), que ganó el Globo de Oro por sorpresa, no está nominada al Emmy. Increíble pero cierto. En Sons of Anarchy es un tornado a punto de demolerlo todo, una fuerza de la naturaleza, pura pasión, garra. Es una chica de la calle convertida en matriarca de una banda de moteros metidos en más de un embrollo. Es eso y mucho más, y en la cara de mala ostia de Sagal está escrito todo ello.

5. Connie Britton por Friday Night Lights (Direct TV)

Tami Taylor ni más ni menos, prototipo de madre americana, de entregada madre, esposa y ciudadana. Fuerte como un muro, seria, íntegra hasta al final. Lo que hay entre Britton y Chandler (el coach Taylor, su marido en la pantalla) no es química, es amor virtual. Pocas veces alguien ha sido capaz de captar con tanta credibilidad lo que compaginar la familia con la ambición profesional implica. Una gran dama de la televisión.

4. Emmy Rossum por Shameless US (Showtime)

Emmy for Emmy. A Rossum no le hacen falta muchos minutos en pantalla para conquistar a cualquiera. Tiene algo especial, mágico, que hipnotiza. Construye con decisión, pasión, constancia y fe un personaje tan complejo como Fiona Gallagher, y lo hace con los sentimientos a flor de piel. Quizás esa sea la clave, es fácil empatizar con Fiona porque Emmy ha conseguido que sea puro sentimiento. We (CJ, MCPP y un servidor) love Fiona.

3. Anna Torv por Fringe (FOX)

Anna Torv es como Cate Blanchett pero profundamente hermosa. Pura pasión gélida. Las dos primeras temporadas de Fringe estuve muy bien, manteniendo sobre sus espaldas el peso de una serie increscendo. Pero lo de esta tercera temporada roza el milagro. Como diría Lucia Etxebarría (WTF?) un milagro en equilibrio. Tres papeles son los que tiene que afrontar Torv, y no podría hacerlo de forma más solvente. Puro espectáculo de funambulismo interpretativo. Sí, un hermoso milagro en equilibrio.

2. Elisabeth Moss por Mad Men (AMC)

Si hoy no gana Julianna Margulies, la única que sería digna de arrebatarle el Emmy es Elisabeth Moss. Elisabeth Moss y yo crecimos juntos, con El Ala Oeste, quizás por eso desde el minuto 1 de Mad Men me enamoré perdidamente de ella, de su Peggy Olson, pequeña hormiga obrera que se mueve siempre hacia delante (huyendo incluso) entre la ambición y los sentimientos. En una serie llena de incertidumbres morales, Peggy es la oveja buena, la heroína, pero en realidad no es tan buena como nos quiere hacer creer. No lo es. Quizás en algún momento lo fue, pero ya no. Peggy Olson es de carne y hueso, y las tentaciones del sexo y el poder no le son indiferentes. Todo ello lo plasma Elisabeth Moss, una actriz menuda, de apariencia frágil y gesto suave pero a la vez severo. Y lo hace con una maestría inaudita. Elisabeth Moss ha llegado para quedarse, no es lo suficientemente guapa como para ser una estrella de cine, pero es lo suficientemente buena para llegar a ser una leyenda. Y además, The Suitcase.

1. Julianna Margulies por The Good Wife (CBS)

Llegado el momento no sé que decir. Me he quedado sin adjetivos para hablar de Julianna Margulies. Este (junto al de guión para The Suitcase) es el Emmy que más ganas tengo de ver esta noche. Julianna Margulies ha cruzado todas las líneas rojas esta temporada. Ya no hay posibilidad de retorno. Es una actriz sobrehumana. Ha llegado a lo sublime y lo ha superado y ahora ya no puede avanzar más. Lo insuperable. Alicia Florick se ha derrumbado, resurgido, revolucionado, ha dado un salto hacia delante, ya no es la buena esposa del título, ya no, lo ha intentado pero todo tiene su límite. Todo, menos Julianna Margulies, porque en su cuerpo sobrepasar lo insuperable no es imposible. Es perfecta, hermosa, sutil, conmedida, un volcán que amenaza siempre con ponerse a lanzar lava hacia todas las direcciones. De la amenaza y la promesa Julianna Margulies crea magia. De lo hablado, lo callado y lo susurrado sentimientos. Y lo llena todo con su grandeza.

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