Emmysalternative. Drama

10. Dexter (Showtime)

No era fácil estar a la altura de las circunstancias después de la espectacular cuarta temporada, pero la quinta de Dexter lo estuvo. No es tan buena como su predecesora, pero mantiene el listón alto, apoyándose en un buen malo y una gran compañera para Dexter Morgan. Y como siempre, Debra haciendo de las suyas.

9. Sons of Anarchy (FX)

La tercera temporada de Sons of Anarchy se dividió en dos partes muy diferenciadas, la primera fue dirigida por una narrativa endeble, fue un quiero y no puedo, puro amago; en cambio la segunda, desde que la banda llega a Belfast, fue vertiginosa, redonda, de una contundencia desgarradora. La serie de Kurt Sutter fue de menos a más, empezó dando palos de ciego y acabó con una season finale perfecta, con un guión medido al milímetro.

8. Game of Thrones (HBO)

Games of Thrones fue el fenómeno de la temporada 2010-2011. Así pasará justamente a la historia. No seré yo el que diga que no se lo merece. Game of Thrones, primer capítulo de una historia que promete ser apasionante, gigantesca, cuasi bíblica, es una serie entretenida, bien hecha, con un reparto maravilloso y profunda, sobre todo al abordar las relaciones de poder y las luces y las sombras de unos personajes que esquivan lo maniqueo (salvo Joffrey, que es demasiado malo). Game of Thrones es puro potencial, cada temporada debería ser mejor que la anterior. Ojalá.

7. Fringe (FOX)

¡Qué poco se parece la Fringe de la tercera temporada a la de la primera! Fringe dejó definitivamente lo procedimental en un segundo plano y abrazó una trama central muy bien hilada (mucho mejor que en Lost) y que ata maravillosamente los cabos sueltos que su evolución fue creando. Fringe no es Lost, definitivamente, lo cual no implica que el cliffhanger monumental que cerró la temporada lleve la serie al frío terreno de la decepción masiva, como pasó con la serie de ABC.

6. Rubicon (AMC)

Rubicon sólo tuvo una temporada. Era demasiado buena para este mundo. Demasiado fría, demasiado analítica, demasiado exigente. Era una nueva forma de hacer televisión, un paso más allá de lo que en USA denominan slow-tv. Una historia de espías sin explosiones (o no). Un thriller político con pretensiones, con altura de miras, cosido con mano firme. Una gozada. Aún me duele que AMC la cancelara. Rubicon es una joya.

5. Shameless US (Showtime)

Los Gallagher son muchos, están bastante locos, son realmente divertidos y te llegan al alma. Shameless, la más cómica de las series dramáticas de esta lista, engancha con el humor y enamora a través de un torrente de sentimientos que surgen de unos personajes entrañables y desembocan en un espectador completamente entregado a la causa, desarmado, conmovido.

4. Friday Night Lights (Direct TV)

He aquí la triunfadora moral (en el apartado de Drama) de los últimos Emmys. He aquí una serie sincera, contundente, apasionante, profundamente emotiva. Friday Night Lights, una serie que huele a verdad, a realidad, a fe en el ser humano, a lucha, a entrega. Una serie que es puro corazón. Una grande. Clear eyes, full hearts, can’t lose!

3. Treme (HBO)

Treme es New Orleans, música, humedad, delincuencia, pesadumbre, optimismo, carnaval. Un precioso cruce de caminos, de historias, de pasiones, de desolaciones. No podría estar mejor narrada, no podría ser más profunda, crítica y analítica. No podría conmover más. La segunda serie de David Simon (The Wire, palabras mayores) es otro puñal en el corazón de una civilización que se hunde.

2. The Good Wife (CBS)

Elegante, profunda, brillante, contenida, contundente, inteligente, vibrante. Y podría seguir. The Good Wife se ha elevado y se ha convertido en una serie simplemente genial, estable como ninguna otra, puntillosa, escrita con precisión, dirigida con finura e interpretada con maestría. The Good Wife no comete fallos notorios, no sería digno de ella.

1. Mad Men (AMC)

Mad Men, por segundo año consecutivo para un servidor, por cuarto para los señores que otorgan los Emmys, fue el mejor drama televisivo del mundo. Perfecta. No hay serie mejor escrita que Mad Men hoy por hoy. Ha llegado tan lejos, es tan honda su grandeza, sus historias y sus personajes, que ha traspasado la barrera que separa lo excelente, lo majestuoso, de lo emblemático, de lo realmente grande. Mad Men es una serie hermosa, que duele, que sangra, que apesta a tabaco, que cala hondo, que hiela los huesos y hace que la carne arda. Lo sublime.

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