El simulacro

Bombero lavándose en el lago tóxico de los patos tras apagar mi incendio

Uno de las facetas más hilarantemente demenciales de mi cargo como residente en esta casa de locos es que soy jefe de intervención suplente (lo cual no significa para mi sorpresa que solo tenga que intervenir en caso de que no esté el titular, sino que simplemente soy el segundo a bordo, el veep en el caos) de la tercera planta, la mía, aquella a la que no llega el ascensor. Al lado de la puerta tengo el botón rojo de alerta, sin vuelos a Moscú, shit, aunque tampoco es Moscú el mejor sitio para los de mi raza hoy en día. Demasiado vodka o demasiado poco.

Como jefe de intervención suplente tengo que garantizar el ordenado y pacífico desalojo de mi planta, y dirigir al resto de camaradas-residentes a la salida de emergencia más cercana. Salvar en tiempos revueltos. Y ya fuera del mamotreto que es este edificio reunirnos con el resto de supervivientes. He firmado unos papeles. Estamos hablando de cosas muy serias aquí. A cambio de la posibilidad de ser un héroe por un día me roban 2 horas anuales en una charla sobre la diferencia entre fuego e incendio. Y firmo los papales, claro.

Todo el ritual de toma de posesión termina con el gran colofón final que es el simulacro de incendios. Antaño avisaban cuando iba a ser, de tal forma que todo aquel que no fuera un insensato programaba su agenda diaria para no estar presente en el edificio en ese momento. Decididos a que se convierta en un simulacro de verdad, ahora lo hacen por sorpresa. Amor. Y el simulacro fue ayer, estando yo convaleciente de la espalda, tapado con una manta, poniéndome al día con Sons of Anarchy (hemos tenido una serie de desencuentros este año) y el culo de Charlie Run Grey Run Hunnam. Empezó a sonar la insufrible alarma continua, gentes por los pasillos, las puertas de seguridad cerrándose, caos. Mi espalda y yo desaprobamos ese mensaje. Y aún así, convaleciente como estaba, me vestí como si fuera al Polo Norte y bajé, por el camino, como viejo indignado que soy le dejé claro a mis ovejas que aquello era una estupidez, que si soportaban el acoso sonoro yo que ellos no bajaría, que manda cojones que estaba yo tan tranquilo en posición fetal tapado con una manta calentando mis riñones, que los simulacros son una tontería porque nunca nadie se los toma en serio, si aún plantaran un pequeño incendio, ahí sí, ahí sería interesante vernos correr despavoridos. Aún así bajé, que no se diga que no colaboro con el paripé. 15 minutos tardamos en desalojar la residencia, no tengo muy claro si es mucho, poco o suficiente. Volví, helado, arriba, y seguí viendo plácidamente Sons of Anarchy. En Charming sí que hay incendios. Y sin posibilidad de desalojo.

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Una respuesta a El simulacro

  1. unha de carballo dijo:

    A ti o puesto deroncho porque estas bueno e punto pelota. Asi vai esta socieda que vale mais o corpo e os amijinhos que os meritos

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